Adolfo Baloira: Ciudades saludables para movernos más

Las enfermedades pulmonares son las más relacionadas con la contaminación urbana, pero no las únicas, pues también las cardiovasculares tienen su cuota de afección. Son datos aportados por el neumólogo del hospital de Pontevedra Adolfo Baloira en la Facultade Ágora: “La ciudad saludable es la que favorece a la salud, la que mantiene su aire libre de sustancias nocivas y la que dispone de espacios adecuados para realizar actividad física”.

Los 5 millones de muertes al año en el mundo a causa de la contaminación del aire, además de otros dos millones de muertes prematuras por el mismo mal y lo mucho que la contaminación acelera otras enfermedades sobrevoló una intervención que llamó en todo momento la atención a disminuir los índices de polución: La calidad del aire es un activo que pocas veces se valora. 

Una contaminación compuesta por monóxido de carbono, óxidos de azufre, ozono, óxidos de nitrógeno y otras partículas en suspensión. Un cóctel respirable en la mayoría de las ciudades que se traduce en males como la EPOC, que en el 15% de los casos está relacionada directamente con el estado del aire, y en otro 20% se agudiza por ese mismo motivo. Otra afección extendida, como el asma, puede agravarse por elevadas concentraciones de ozono. Así mismo, las partículas en suspensión en el aire son causantes de otras infecciones, como el COVID19, que se ven agravadas debido al mal estado del aire que respiramos.

Baloira hizo referencia a estudios realizados en la Europa nórdica que indican que la gente que más camina se hospitaliza menos (se considera caminar mucho a una media de 3 o 4 horas semanales). Además, se comprobó que las personas que más caminan tienen menos afecciones pulmonares. Por ello “debemos cambiar la tendencia al sedentarismo y caminar más”.

La actividad física genera beneficios a nivel físico y mental, contribuye a prevenir enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes. Además reduce los síntomas de depresión y ansiedad, mejora las habilidades de razonamiento, aprendizaje y juicio, asegura el crecimiento y desarrollo saludable de las personas jóvenes y mejora el bienestar general.

Uno de cada 4 adultos no alcanza los niveles recomendados de actividad física, y si lo hiciesen, podrían evitarse 5 millones de muertes al año, ya que las personas que no llegan al nivel mínimo de movimiento recomendado tienen un riesgo de muerte entre un 20 y un 30% mayor que el resto. Y un dato paradójico es que más del 80% de las personas adolescentes tienen un nivel insuficiente de actividad física.

Aportó algunas características que deben tener las ciudades saludables: amplios espacios sin pendientes, amplias zonas exclusivas para peatones, zonas visualmente agradables y protegidas, facilidad para descansar entre paseos (mobiliario urbano) y la posibilidad de caminar sin grandes aglomeraciones de personas.

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