Alfonso Sanz da la vuelta a lo “sostenible” y lo “alternativo”

Abrió la sexta sesión de Ágora previniendo de los señuelos mediáticos y las modas creadas por el márketing y la publicidad

Alfonso Sanz convirtió dos de los principales conceptos de la movilidad actual en binomios que permiten afinar en los análisis teóricos en torno a la gestión urbana. Hay una sostenibilidad débil y una sostenibilidad fuerte. Hay movilidades alternativas superficiales y movilidades alternativas profundas. Es lo que llamó “la batalla por las palabras”. Es necesario —dijo— ser crítico con esos términos y no aceptarlos así como así; hay movilidades alternativas que lo son únicamente de un modo superficial, que no cambian el modelo en profundidad.

Definió como sostenibilidad débil a aquellas acciones que pueden parecer medidas que se toman en una dirección correcta, pero que en realidad son simples argumentos para estimular el consumo de un determinado producto o idea. En contraposición, la sostenibilidad fuerte es la que es capaz de cooperar en la transformación cultural necesaria para mejorar la realidad y luchar realmente por la supervivencia del planeta.

En consecuencia, las movilidades alternativas superficiales suelen presentar soluciones parciales, de ámbito local, centradas en lo tecnológico y normalmente de carácter individual. Por el contrario, las medidas profundas sobre movilidad alternativa se expresan en medidas generales, complejas e integrales, atentas a lo local pero también a lo global, contrastadas con las dinámicas sociales y suelen ser de ámbito colectivo.

Esta cuestión semántica sobrevoló su intervención como ponente en la sexta sesión de la Facultade Ágora, dedicada a las llamadas “movilidades alternativas”, concepto referido a lo que no es “el modo comúnmente aceptado”. Esto es, la alternativa al coche particular. Consideró que las políticas públicas de movilidad deben combinar de forma inteligente alternativas superficiales y profundas, “porque se trata de procesos y transiciones complejos, ante los cuales hay que tener claros los objetivos que se persiguen”.

Este matemático y geógrafo que forma parte del grupo Gea21 sostiene que no todo lo que se autoconsidera sostenible o alternativo lo es realmente. Ya en los años 70 del pasado siglo un teórico como Iván Illich realizaba críticas radicales al sistema de transporte de personas imperante en ese momento y movimientos sociales de inspiración ecologista realizaban interesantes diagnósticos acerca de una evolución energética más sostenible.

Una de las dimensiones que puso sobre la mesa es el carácter mediático de las propuestas más superficiales, generalmente nacidas en departamentos de márketing o campañas de venta de productos o servicios, como los patinetes o los automóviles eléctricos, pero también objetos exóticos como drones y vehículos voladores, vehículos compartidos, autónomos o nuevas fuentes o vectores energéticos como la energía nuclear, los agrocombustibles, el gas o el hidrógeno.

Tomando como ejemplo el mundo de los patinetes, hizo un diagnóstico cruel: son divertidos, modernos, ágiles y rápidos, pero con una extensa cara B: no cambian la movilidad urbana, ni son sostenibles, ni saludables, ni seguros y por tanto no son movilidad alternativa, y no deberían contar con privilegios informativos ni discriminaciones positivas. Hizo referencia a un informe previo a la pandemia, que indica que de todos los usuarios del patinete, el 47% antes caminaba, y el 29% iba en transporte público.

Se mostró muy crítico con la identificación del coche eléctrico con la movilidad alternativa: “la industria pide constantemente privilegios para unos coches que son cada vez más grandes y pesados que no tienen por qué ser premiados por los fondos de transformación social”. Consideró que la electrificación es necesaria, pero hay que pensar cómo se lleva a cabo el proceso, cuando, y a qué precio, ya que puede resultar una nueva forma de degradación.

Como ejemplo citó lo que llamó el “nuevo urbanismo sostenible” una promoción inmobiliaria que ofrecía, además del piso con dos plazas de garaje, un coche eléctrico de regalo. Ante ello, despidió su intervención con el impactante video sobre los pies como elemento de movilidad elaborado por el departamento de movilidad de Bruselas, una de las ciudades europeas que más se distingue por sus procesos de desautoxicación.

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