Álvaro Gómez y la misión de protegernos

El director del Observatorio Nacional sobre Seguridad Vial de la DGT habla sobre el cambio de paradigma de la administración central en materia de tráfico

La administración central está cambiando su paradigma en cuanto a la movilidad, dijo Álvaro Gómez, director del Observatorio Nacional sobre Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico, organismo que recopila y estudia todos los datos sobre siniestralidad vial, que posteriormente sirven de base para la adopción de medidas para mejorar las vías públicas y las normas de circulación.

“La DGT está haciendo cosas que ni nos imaginaríamos años atrás”, dijo el alto funcionario público seguramente en relación con la limitación a 30 km/h en calles de un sólo carril por sentido definido hace poco por el organismo. Pero incluyó también la acción del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que está definiendo nuevas políticas de infraestructura. El propio logo de la DGT (un enlace de autopista) se quedó anquilosado, según reconoció Gómez.

Enmarcó todas esas acciones en la marea de cambios promovida incluso desde organismos internacionales como la ONU y su campaña Streets for life, que promueve la velocidad 30 en todo el mundo. Citó el ejemplo de Pontevedra como un caso inspirador y se refirió a las travesías, de especial importancia en las poblaciones dispersas de Galicia, como lugares en los que genéricamente se mantiene el 50 km/h pero que puede reducirse si hay acuerdo entre el municipio y el titular de la vía.

La siniestralidad vial centró su intervención, que inició con una interesante precisión: es necesario dar valor no sólo a las víctimas mortales en los accidentes de tráfico, sino también a las personas heridas, cuya calidad de vida en muchos casos se transforma radicalmente. Y si bien en los desplazamientos interurbanos la situación mejoró en los últimos años, en las ciudades empeora, especialente en cuanto a los accidentes cuyas víctimas son peatones, ciclistas o motoristas, lo que ellos denominan “vulnerables”. En 2011 se registraban 457 muertos y en 2019, 519.

Las personas mayores son las principales víctimas peatonales, con el agravante de que cada vez habrá más debido al aumento de la calidad y la esperanza de vida. A ello hay que unir los cambios en el estilo de vida detectados en los últimos años (comercio electrónico, telecomidas, el fenómeno riders…) “Nos movemos en entornos cada vez más complejos y cambiantes, en el que todas las personas deben tener sus derechos, como por ejemplo, el hecho de que el peatón sea el absoluto rey de la acera”.

La política de la DGT consiste en establecer alianzas entre los distintos actores que concurren en el espacio público con la perspectiva de slavar vidas, evitar lesiones, promover la salud, reducir el consumo energético, la contaminación, fomentar la calidad de vida y reducir el estrés, logrando un estilo de vida que nos permita mirar más allá de nuestro propio interés para adoptar el interés de todas las personas. Es lo que se persigue con la agenda 2030.

Habló de la reciente limitación de la velocidad como parte de una política más amplia que persigue la transformación de las ciudades a través de nuevos diseños viales, por lo que el organismo publicó una interesante colección de recomendaciones para que los municipios puedan adaptar sus calles a los nuevos modelos de preferencia peatonal.

Recomendaciones para la movilidad urbana sostenible de la DGT

Otros artículos sobre actualidad