Cogami pide que se les pregunte por la accesibilidad

La entidad reclama en la Facultade Ágora que además del cumplimiento de la norma debe cuidarse la buena ejecución de los proyectos

El diseño accesible no va contra nadie. Justo al contrario: es en favor de todos y todas. Es la filosofía que expusieron Anxo Queiruga y Paulo Fontán, representantes de la Confederación Galega de Minusválidos (Cogami) en la décima sesión de la Facultade Ágora, dedicada a la relación entre espacios públicos e inclusión social.

Los miembros de este colectivo se ofrecieron a colaborar en cualquier aspecto que necesiten los y las profesionales de la arquitectura o la ingeniería que planifiquen o ejecuten proyectos de espacio público, tal como hizo en su momento uno de ellos, Paulo Fontán, que probaba las obras municipales que se realizaban en Pontevedra antes de recibirlas como bien ejecutadas.

Consideraron que, efectivamente, el estado español tiene una normativa muy desarrollada y específica para promover una accesibilidad universal integradora, si bien no dedica demasiados recursos a hacerla cumplir. “El mejor diseño es el que no se nota, y que debe ser usable, bonito y práctico”. La ciudad inclusiva es la que no excluye y ha de procurarse que el espacio sea el mejor de los posibles.

Bajo esa base conceptual hablaron de casos como por ejemplo que “la cota cero es cero, no es 4mm”, las zonas de aparcamiento han de adaptarse a la realidad de las personas que conducen y que a la vez utilizan sillas de ruedas, o de la posibilidad de que los ascensores en algunos casos puedan instalarse fuera de las parcelas edificadas cuando es imposible hacerlo dentro. También hablaron de que la ley debería aclarar mejor las dimensiones de los pavimentos podotáctiles, ya que en la actualidad permite que sean “entre 80 y 120 cm”, preguntándose por qué no establecen, por ejemplo “que sea de 80 para pasos de peatones y de 120 para marquesinas”.

También se refirió a la paradoja de que la ley fije que tan solo uno de cada 5 bancos públicos ha de cumplir la normativa de accesibilidad, o por qué sólo el 5% de los taxis han de ser accesibles o no todos los semáforos deben tener un avisador acústico para personas invidentes… “No entendemos por qué no todos los bancos deben ser cómodos para cualquier persona, y con los taxis igual”.

Se quejaron de la indefensión cuando en una obra los bancos no cumplen la normativa, cuando los alcorques no cuentan con un material compactado al nivel del pavimento que los circunda, cuando instalan una fuente para beber inaccesible para algunas personas, cuando las pendientes utilizadas no se adaptan a la norma o cuando no se instala pavimento podotáctil.

Cogami es una entidad compuesta por 4 federaciones provinciales y más de 50 asociaciones locales, nacida en 1990 que da trabajo a unas 1.100 personas con algún tipo de discapacidad. Su actividad ofrece servicios y programas a unas 25.500 personas.

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