Daniel Macenlle: Los vehículos son imprescindibles, el tráfico no

El director de la seguridad pública pontevedresa recomienda en Ágora enfoques globales para gestionar el espacio público

Se necesita un enfoque integral para la gestión de la movilidad y el espacio público. Es la principal aportación de Daniel Macenlle, que durante varios años de la transformación pontevedresa estuvo al frente de su Policía Local, con lo que aporta la perspectiva de esta importante pata de la gestión urbana. Ahora coopera desde su función de director general de Protección Ciudadana, responsabilidad que incluye todo el dispositivo de seguridad municipal: Policía, Bomberos y Protección Civil.

“El vehículo a motor es importante, pero casi siempre no imprescindible. El espacio urbano es también para otro tipo de actividades”, dijo antes de referirse al concepto de medio ambiente urbano, siempre el más próximo a la ciudadanía. “Las ciudades enfermas crean una ciudadanía enferma. Las personas y su salud tienen que estar siempre en el centro de las políticas, para que las ciudades sean espacios no estresados, seguros, con un medio ambiente de calidad, con gran calidad del aire y poco ruido para vivir, para movernos, para disfrutar… así sí que será un elemento de cohesión social”.

La ciudad compartimentalizada ha dado lugar a calles y plazas entregadas al automóvil, reduciendo la posiblidad de ir caminando y expulsando a los más vulnerables del espacio público. La receta es coincidente con otros muchos especialistas en gestión urbana: restringir el número de coches a motor para lograr que circulen los estrictamente necesarios: “Sin eso no será posible una transformación urbana como la que necesitamos a nivel general”.

En numerosas ocasiones intentaron hacer frente al caos circulatorio con medidas como la imposición de tasas (quien tiene dinero circula), la división de días para coches de martícula par o impar (quien puede se compra un coche más), la regulación del aparcamiento con OTAs u ORAs (estimula la circulación a motor) o las pasarelas elevadas anti personas (obliga a los peatones a recorrer más distancias, para facilitar la circulación de coches)… ninguna de estas medidas supuso una mejora real de las condiciones de la movilidad, pues se necesitan perspectivas globales, integrales, que conciban la ciudad como un todo y consigan devolvérsela a la ciudadanía.

Macenlle dió importancia también a la gestión de las resistencias, “un trabajo político en el que es necesaria la inteligencia y la implicación de los responsables para llevar a buen puerto los procesos de cambio. La dirección política debe tener un proyecto claro y disponer de recursos y normas para llevarlo a cabo”, dijo antes de recomendar un ingrediente imprescindible: la valentía, para lo que utilizó una expresiva frase: “ni un paso atrás”.

Recomendó a los gestores municipales llevar a cabo el proceso de una forma transversal, implicando en la gestión del espacio público a todos los departamentos, ya que cada uno tiene un papel determinado, y el éxito depende del engranaje conjunto: “lo que necesitamos es desautoxicar las ciudades, reequilibrarlas contando con el aporte positivo del vehículo privado. No somos talibanes anti coches. Al coche hay que buscarle su lugar razonablemente”.

Considera que las plataformas únicas son la gran estrella de la prioridad peatonal. Los carriles de tráfico segregados deben contar con al menos 2,5 metros para la circulación peatonal y otros 2 m para servicios como contenedores, papeleras, iluminación, etc. Lo importante es que se creen espacios dinámicos en los que sea posible desarrollar una vida colectiva intensa.

Insistió en promover únicamente el tráfico de destino y ofreció datos relativos a la disminución del tráfico de agitación en el caso de una céntrica plaza de Pontevedra donde se restringió el aparcamiento libre tras realizar unas obras para incorporar parte de la antigua calzada al patio de recreo de un colegio. “Con esa obra se aprovechó para instalar el aparcamiento de servicios (15 minutos gratis para cualquier vehículo) logrando reducir los 6.000 vehículos que llegaban a 2.300, un tercio”.

En cuanto al sistema de aparcamiento, describió las modalidades que ofrece su ciudad: aparcamientos subterráneos de pago, estacionamientos de servicios (15’ en muchas zonas céntricas), zonas de carga y descarga (vehículos comerciales) y estacionamientos de borde (varias ubicaciones, en total más de 2.500 plazas). También ofrecen aparcamiento libre en algunas calles, si bien la mayoría tiene condicionada esa posibilidad.

El espacio público adquiere su valor real cuando el tráfico a motor se reduce, destacó Macenlle tras referirse al sistema de caminos escolares de Pontevedra. “En una primera fase, el municipio dispuso una serie de personas que tutelaban los principales cruces, pero más tarde se eliminó ese servicio puesto que la ciudad resulta igualmente operativa para la movilidad escolar, ya que se cambió por completo la cultura de la movilidad, y ese mensaje que funcionó como bola de nieve, convirtiendo la ciudad en un espacio seguro”.

La labor policial, a juicio de Daniel Macenlle, tienen un papel fundamental en la gestión del espacio público, por lo que recomienda a los responsables municipales conseguir implicar a sus funcionarios a través de la persuasión, reforzando su autoridad, por ejemplo, consiguiendo que las multas que imponen se paguen, pues cuanto más se cobran, más efectivas son y su número cae. En Pontevedra se han reducido un 60%.

Outros artigos de última hora