Fernando Nebot: Sin reducir coches, nada es posible

El ingeniero recorrió todas las medidas que una ciudad debe tomar para promover el tráfico necesario, limitando el innecesario

Reducir. Esa es la palabra clave para Fernando Nebot, uno de los mayores especialistas en movilidad sostenible del estado español, además de consultor internacional. Este Ingeniero de Caminos, que asumió la jefatura de estudios de la Facultade Ágora, participó en el quinto seminario del curso para ayudar a definir una de las grandes cuestiones en relación al volumen de coches apropiado para una ciudad: el tráfico necesario, un concepto al alza en los nuevos horizontes de la movilidad urbana.

Reducir infraestructuras para reducir coches, reducir velocidad, reducir anchos de calzada, reducir el número de viajes innecesarios… reducciones variadas y razonadas, todas con el objetivo de aumentar la calidad urbana, la calidad de vida de las personas.

Personas que tendrían que pasar a ser la absoluta prioridad dentro del espacio público, ya que la función de este no se limita a la movilidad, al traslado, sino que incluye conceptos muy necesarios en las ciudades como socializar, charlar, pasear sin rumbo fijo o jugar. La movilidad se suele considerar la más importante porque en ella se incluye un “uso productivo”, especialmente en lo relacionado con la movilidad laboral. Esta es la que determina la importancia que los planes de movilidad dan a los desplazamientos al trabajo, en relación a la que se otorga al desplazamiento a los colegios o a los lugares de compras. “La movilidad que ‘importa’ es la que se paga, la que tiene valor… aunque la inmensa mayoría de los desplazamientos se realizan a pie”.

Una planificación de la movilidad que deriva de la planificación urbana previa, con la especialización de suelos en residenciales, empresariales o de equipamientos, lo que implicó un diseño urbano basado en los desplazamientos en coche. Con ese toro lidió el conferenciante para proponer cambiar la perspectiva sobre el volumen de coches que atosigan los espacios urbanos: “Mucho del tráfico existente se produce gracias a las facilidades que damos al coche y a su estacionamiento indiscriminado. El tráfico motorizado necesario es mucho menos que el que actualmente discurre por nuestras calles”.

Para reducirlo es necesario conocer los tipos de tráfico: el de paso, el de agitación y el de destino. Este último es el necesario, porque tiene definido su destino desde el momento en que el coche se pone en marcha. El de paso se limita con la creación de bucles y puertas de entrada concretas a una zona determinada, y el de agitación limitando el estacionamiento libre. También se ataca a estos dos tipos de circulación innecesaria reduciendo la velocidad permitida en determinadas áreas.

Reducir la velocidad es otra de las recetas, para lo cual Nebot recomienda medidas físicas y de diseño como elevar pasos de peatones, estrechar carriles, disminuir semáforos y señales. También ayudaría disminuir la segregación de los distintos tipos de tráfico e incrementar las calles de coexistencia. Además, resultaría necesario disponer de más espacio para las personas que caminan, la estancia, el juego o la convivencia, a través de un rediseño de las calles acorde con las nuevas prioridades. 

Otro importante matiz fue el relacionado con el desarrollo del asfalto: “a más infraestructura para el coche, más coches, y a menos infraestructura, menos coches, pues el tráfico se evapora, la gente toma decisiones inteligentes a la hora de moverse en uno u otro medio”. 

También dio gran importancia a la gestión del propio tráfico, poniendo énfasis en la necesidad de limitar fehacientemente el número de plazas de aparcamiento, pues tienen un innegable efecto llamada para los desplazamientos en coche, y aportó un matiz interesante: “Incluída la ORA, un sistema perverso, pues genera todavía más expectativas de aparcamiento que si no existe”.

El profesor Nebot quiso incluir en su repaso las famosas ZBE, Zonas de Bajas Emisiones que figuran en las leyes de transición enegética como meros sustitutivos de coches carbónicos por eléctricos. Ante ello, manifestó que “hay que dejar claro que si la solución es reducir tráficos, la electrificación no es suficiente”, por lo que propuso sustituir ese concepto por otro: ZBT, Zonas de Bajo Tráfico, “pues lo esencial es reducir el volumen de tráfico, antes que la electrificación del mismo”. Otro aspecto de las ZBE tal como están concebidas en la actualidad es que crearían “ghetos de salud”, con unas zonas limpias, especialmente en el centro de las ciudades, y barrios en los que se puede circular sin límites.

Antes de finalizar su conferencia, Nebot recordó que las medidas de sostenibilidad deben incorporar conceptos sociales (poniendo en valor a las personas como centro del espacio público), de género (compensar los aspectos que no tienen relación con el “varón blanco acomodado y de mediana edad”), que abarque todo el territorio (sin crear barrios de primera y segunda) y que sea inclusiva (con un tratamiento favorable a los colectivos más vulnerables).

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