Gómez Viñas: Pontevedra y su inspiración americana

El ingeniero pontevedrés pone en valor el concepto “tráfico de servicios” para describir el modelo de esta ciudad fetiche en materia de espacio público

La película de Woody Allen “Annie Hall” ha servido de excusa al ingeniero municipal de Pontevedra, Jesús Gómez Viñas, para hablar de las enormes diferencias de modelo entre las ciudades de Nueva York —concretamente Manhattan— y Los Ángeles. El protagonista de la peli no quería vivir en una ciudad donde se ha bajado del coche en tres días únicamente para entrar en fiestas privadas, por lo que decide volver a la costa este y retomar su vida en la cuadrícula neoyorquina.

En su ciudad, Pontevedra, ya sonaban bastante las teorías que se pusieron de moda cuando se empezó a hablar de la ciudad de los 15 minutos o de la ciudad de los niños, porque son ideas muy bien expresadas en la actualidad, pero que tienen sus precedentes en ensayos americanos de la primera mitad del siglo XX. En ellas se basaron para iniciar un modelo de mejora de la calidad urbana que abarcó toda la ciudad y acabó convirtiéndose en un icono de los cambios que necesitan las ciudades para hacerse más vivibles.

Subrayó un importante ingrediente de esos cambios: el cambio de mentalidad de las personas, a lo que hay que sumar tanto a los dirigentes políticos con sus decisiones valientes como a los profesionales con sus proyectos técnicos. Así mismo es necesario estimular la participación social a través de las personas más activas de la sociedad: a las personas con diversidad funcional, a los progenitores que crían a sus hijos, a las personas que hacen cosas en la calle, a las personas mayores...

El objetivo es ganar calidad promoviendo la autonomía infantil, la accesibilidad universal, la conquista de la calle por las personas más mayores, la mejora del patrimonio histórico, la seguridad vial y la mejora económica. “A veces nos dicen que estamos contra el coche, pero eso no es cierto —dijo— el coche puede acceder a cualquier lugar de la ciudad, allá donde sea necesario para realizar alguna cosa, pero hay que organizarse para que todo fluya ordenadamente”.

Esa apuesta por moderar la utilización del coche tiene su base en las teorías de que cuantas más infraestructuras se hacen para él, más se colapsa la ciudad. Para ello acudieron al concepto de tráfico de servicios, que se basa en la evidencia de que la ciudad necesita muchos menos coches de lo que parece para garantizar su funcionamiento. Cualquier persona que tenga una necesidad real de acceder a la ciudad puede hacerlo.

Outros artigos de última hora