María Neira llama a repensar nuestro modo de vida

La responsable de salud pública y medio ambiente de la OMS se refiere a las autoridades locales como “ministros de salud, aunque no lo sepan”

“Los alcaldes son ministros de salud pública, aunque algunos no lo sepan, debido a su enorme importancia en la salud de las personas”. Así reveló María Neira, doctora española responsable de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud.

Neira llamó a la reflexión sobre nuestro modo de vida: “Realmente estamos atravesando un momento crítico y deberíamos repensar nuestra sociedad, nuestro modo de vida”. Considera que los municipios son precisamente grandes motores de este cambio necesario, porque son laboratorios de salud pública con carácter multidisciplinar. “En este sentido, las políticas locales sobre movilidad y espacio público son importantísimas”, dijo refiriéndose al papel de alcaldes y concejales.

“Es un error pensar en la salud como ausencia de enfermedad. La salud es tener las mejores condiciones para el desarrollo físico, social y mental”. Sobre esa base, Neira consideró que la salud humana empieza en la manera en que nos situamos sobre el ecosistema, del que “somos absolutamente depredadores, contaminando el agua el aire y los recursos”. 

“Me estremezco al pensar en los 7 millones de personas que mata prematuramente la contaminación del aire, un dato que banalizamos, pero que se traduce en problemas como cáncer, infartos, ictus o asma”, ante los cuales todos tenemos que comprometernos con un cambio real de nuestras actitudes, seamos arquitectos, urbanistas, alcaldes, concejales, médicos o personal sanitario, políticos, emprendedores o personas del sector privado.

La responsable sanitaria internacional recomendó la lectura del Manifiesto para una recuperación Verde y Saludable, en el que la OMS ofrece media docena de prescripciones, una de ellas referida a las condiciones de vida en los núcleos urbanos. “Necesitamos recuperar las ciudades, la movilidad sostenible, los espacios verdes, transporte público, disuadir el uso del automóvil privado, ampliar el espacio destinado a la ciudadanía, ciudades en las que sea fácil realizar los famosos 10.000 pasos diarios que se recomiendan desde la OMS.

Otra campaña que recomendó fue la que realizaron con la organización ambiental de la ONU bajo el epígrafe de “respirar la vida”, una iniciativa para mejorar la calidad del aire a la que se adhirieron numerosas ciudades alrededor del mundo.

Sobre el momento post-covid se mostró optimista, “porque es toda una obligación si te dedicas a la salud pública”, y confió en que algo se haya aprendido. “Deberíamos evitar errores estructurales en temas tan importantes como la producción, el consumo, la movilidad o la generación de energía y reenfocarlos con una visión de conjunto sobre cómo organizar la recuperación tras la pandemia”. 

Confía en que la COOP de Glasgow tome medidas adecuadas ante los últimos datos de la crisis climática, “que no dejan de ser medidas de sentido común”, y aunque sólo sea por satisfacer a los manifestantes adolescentes “que nos piden que hagamos algo”. La recetas son todas medidas de salud pública, soluciones basadas en la naturaleza.

Llamó a utilizar la creatividad y la imaginación para llegar a los 10.000 pasos en la lucha contra el sedentarismo, especialmente en los hábitats pequeños, donde la tendencia a moverse en coche es más sólida. “Es una auténtica necesidad promover hábitos de vida activa en todas partes, pero especialmente en lugares más pequeños.

Insistió, sobre la recuperación tras la pandemia, en que la correlación entre el conocimiento científico adquirido durante el confinamiento y la respuesta que las sociedades están ofreciendo “resulta muy desproporcionada”, e hizo una referencia al tabaco: “pasaron 50 años desde que existió la evidencia científica del daño causado por el tabaco hasta que empezaron a prohibirlo”.

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