Masaguer & Barreiro: cómo expresar la caminabilidad en el medio rururbano

Los arquitectos proponen medidas para fomentar la movilidad natural en el hábitat disperso

El desarrollo de la vida infantil en el medio rururbano característico de las Rías Baixas ofrece grandes posibilidades en relación a la transformación del espacio público, pero para mucha gente es difícil entender que el hábitat puede ser diferente con pequeños cambios de uso. Así lo expusieron María Masaguer y Martín Barreiro en el octavo seminario de la Facultade Ágora, dedicado al hábitat jugable.

Estos dos arquitectos están especializados en el trabajo sobre este tipo de territorios dispersos y se centraron en el traslado de la filosofía del camino escolar en este tipo de ciudad difusa, en los que es necesario desarrollar “pasillos ambientales para humanos” transformando rutas o itinerarios tradicionales.

Para eso hay que “diseñar con ojos de infancia”. En sus estudios de campo comprobaron que la enorme cochificación que caracteriza este tipo de territorios dan lugar a que niñas y niños identifiquen perfectamente los lugares que utilizan, pero en absoluto conocen los itinerarios o caminos que los rodean. Consideran que la bici es un modo idóneo para este tipo de hábitats, ya que permite ser a la vez peatón y vehículo.

En cuanto al diseño territorial apuestan por las escuelas como epicentro de la tansformación. Centros escolares a los que sólo el 1% acude caminando y donde se da la paradoja de que algunas niñas y niños que viven a 300 m del centro, se trasladan en autobús escolar.

Para revertir la situación proponen cinco líneas de trabajo: la primera, estrechar carriles para el tráfico motorizado, incluyendo el paso alterno de vehículos a motor. En segundo lugar, realizar cruces directos en los itinerarios peatonales, alineados con la lógica del recorrido y no provocando incómodos rodeos. 

El tercer objetivo es que las autoridades de distintas administraciones trabajen conjuntamente y con la misma óptica, ya que lo importante es la utilización de la infraestructura. En cuarto lugar resulta necesario considerar las conexiones peatonales como sistemas generales básicos en los entornos de baja densidad, para favorecer este tipo de desplazamientos. Y por último tratar de mejorar la señalización horizontal para provocar un cambio gramatical en este tipo de entornos, y que lo que son espacios que vemos como carreteras de baja calidad puedan leerse por la ciudadanía como lugares aptos para el disfrute y la movilidad natural.

Outros artigos de última hora