Una ruta histórica en un entorno rururbano

El Camiño Real entre Cangas y Moaña, un ejemplo para mejorar la movilidad natural

La intervención realizada en el Camiño Real que paralelo al litoral de los municipios de Cangas do Morrazo y Moaña, en el margen norte de la ría de Vigo, ha servido para explicar el caso práctico de la última sesión antes del verano de la Facultade Ágora, en el capítulo sobre movilidades alternativas. El arquitecto Martín Barreiro, del estudio Rururbán fue el encargado de presentar esta solución.

Recuperar un antiguo camino para la convivencia de las tres principales movilidades peatonal, ciclista y motorizada ha sido el encargo que recibieron. Se trata de un continuo edificatorio con espacios y edificios que datan de los últimos 60 o 70 años, ya que a mediados del siglo pasado estos dos territorios soportaban una presión inmobiliaria muy inferior a la actual.

Este tipo de territorios suscitan en Galicia un debate que va má allá de lo que alguna gente intenta reducir al “feísmo”, que esconde una verdad mucho más profunda: la inexistencia de políticas marco pensadas especialmente para este tipo de entornos, que no tienen fácil encaje en los ámbitos urbanos —“es necesario superar el urbanocentrismo, dijo Barreiro— ni en los puramente rurales. “No podemos importar nada, pues es un espacio muy singular que hay que ir adaptando a las competencias y normativas de los distintos ámbitos administrativos de los que dependen el territorio y la movilidad”.

La intervención consistió en adoptar un concepto singular: la “vía azul”, en contraposición a otros dos modelos de tratamiento de este tipo de espacios en los que la movilidad natural es protagonista. Se trata del arcén-bici, que se sitúa en los márgenes de una carretera y pueden ser destinados a la circulación de bicis y personas, y del paseo-ruta, destinados predominantemente al ocio y construidos sobre todo en zonas de protección costeras o fluviales.

En cambio la “Rúa Azul”, el concepto adoptado para este Camiño Real, se configura como un itinerario que atraviesa zonas habitadas de baja densidad, conectando equipamientos y generando actividades, ya que además de una vía de comunicación incluye también la habilitación espacio público de calidad para la vida colectiva, por lo que se convierte en un paseo de prioridad peatonal capaz de responder a las necesidades de sus habitantes pero también sirve como espacio de juego o ruta turística.

Las soluciones adoptadas no fueron comunes a todo el recorrido, de más de 5 km, a los que dan más de 400 propiedades diferentes y que atraviesa 4 núcleos de población históricos. La configuración de los tramos era muy heterogénea, por lo que sobre todo se plantearon unificar algunos códigos para reforzar la preferencia peatonal y ciclista, para lo que se utilizaron recursos cromáticos. Se genera así una vía con preferencia para la movilidad natural y el acceso de automóviles a las propiedades, por lo que puede ser utilizada como ruta habitual para la vida diaria de las personas. 

Con esta charla se cerraba la primera temporada de la Facultade, que continuará en septiembre con los seis seminarios restantes, tal como explicó el diputado Uxío Benítez, encargado de moderar y mantener las sesiones. El seminario 7 se dedicará al hábitat sociable, y en él participará el prestigioso arquitecto danés Jan Gehl, la socióloga del CSIC María Ángeles Durán, y el fotógrafo holandés Iwan Ban, uno de los más destacados documentalistas de la arquitectura contemporánea.

El seminario 8 versará sobre hábitat saludable y biodiverso, con la médico de la OMS María Purificación Neira, el biólogo Josep Selga y un coloquio en el que participarán los doctores Adolfo Baloira y Juan José García Cota, además de la paisajista Isabel Aguirre de Úrcola. Por último, el seminario 9 se dedicará al hábitat jugable, y en él participarán Francesco Tonucci, la geógrafa Marta Román y la médico Ana Rosa Sánchez Vázquez, seguido de la presentación de casos prácticos de la mano de Martín Barreiro y María Masaguer.

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