Valerio González busca soluciones para la señora Lola

La reforma radical del sistema de transporte público es uno de los retos que tiene por delante un territorio tan disperso como el gallego

Tratar de resolver la movilidad en un territorio de elevadísima dispersión aplicando los cánones de la sostenibilidad es el trabajo diario del arquitecto Valerio González, vinculado a la redacción de planes de movilidad en municipios pequeños de escasa densidad de población: “Lo nuestro es tratar de resolverle algo a la sra. Lola que necesita ver a su amiga Carme, que vive en una parroquia próxima dentro del mismo concello”.

Fue la primera sesión práctica de la Facultade Ágora, enmarcada en el segundo seminario, dedicado a la “ciudad de los 15 minutos en el territorio disperso”, en el que participaron como ponentes Carlos Moreno, Isabela Velázquez y Rubén Lois, que trazaron las líneas teóricas básicas, llegando a relativizar ese espacio temporal hasta los 30 minutos.

Una sesión en la que se puso muy en cuestión el actual sistema de transporte público, basado en concesiones de autobuses muy poco operativas y de elevado coste económico. Se constató que las reformas acometidas recientemente fueron muy insuficientes y se apeló a la creatividad de autoridades y técnicos para generar un nuevo modelo: carsharing, carpooling, taxi-bus, sistemas colaborativos, fueron fórmulas aportadas por González.

El territorio gallego, muy disperso y estructurado en niveles comarcales, municipales, parroquiales y de lugares, plantea interesantes retos de planificación. Así mismo, e viario está distribuido entre carreteras de propiedad estatal, autonómico, provincial y local, lo cual aumenta la complejidad y la capacidad de las comunidades locales de definir sus prioridadeds. Los planes de movilidad de los municipios dispersos tratan de dar respuesta al objetivo de conseguir que la mayoría de la población pueda vivir en ese ámbito de entre 15 y 30 mimutos de los principales servicios cotidianos.

No obstante, según Valerio González “no resulta extraño que una persona activa, con trabajo, hijos y alguna otra responsabilidad familiar, llegue a hacer con su coche unos 100 km al día”. Ante ello, lo primero que tienen que hacer los planificadores es estudiar bien su escala de trabajo: “no puedes aplicar las mismas recetas a un municipio de 600 habitantes por km2 que a otro de 5”.

Es importante crear una narrativa propia y dar valor a la ciudad jardín que es la mayoría de los municipios de Galicia, y en esa narrativa hay una premisa básica: “Esto no es Pontevedra” es una frase que resume muy bien la imposible dicotomía entre peatón y vehículo. “En el territorio disperso nos necesitamos mutuamente y hay que evitar a toda costa estas confrontaciones”.

Un dato significativo aportado por Valerio apunta que, tras estudiar las costumbres de movilidad, tan sólo un 20% de los desplazamientos son de naturaleza laboral y el 43% de ellos se produce dentro de la misma parroquia. Si bien era un dato relativo a un municipio en concreto, lo cierto es que también puede ser indicativo de la pirámide poblacional de esa zona, tal como apuntaba algún participante en el chat.

No obstante, Valerio González propone abordar los planes de movilidad municipales empezando por fortalecer la centralidad de la villa o pueblo de referencia, normalmente la capital municipal. Para ello deberían reforzar la red peatonal que en ella confluye, reducir la velocidad en esos nucleos, así como los flujos de tráfico motorizado, abordar las peatonalizaciones necesarias y establecer estacionamientos de proximidad.

El segundo nivel tiene relación con las conexiones territoriales entre los distintos lugares del municipio. En ellas ven necesario fortalecer la iluminación y la seguridad peatonal, además de establecer un sistema de sendas peatonales cuando sea posible, y carriles ciclables o de convivencia peatón/bici y redefinir los nodos de conexión, fomentando la intermodalidad. En cuanto a las entidades menores apuestan por dotarlas de una nueva jerrquización vial, modificando el uso preferente de cada via y aumentando la calidad ambiental, integrando el patrimonio y la identidad.

Por último, proponen trabajar en lo que denominan “viario residencial”, en el que tendría prioridad el tráfico peatonal, en convivencia con la bici y el vehículo a motor. Tendría una gran importancia el “camino” como alternativa a la vía asfaltada, lo cual mejoraría la calidad ambiental del territorio y reduciría los costes.

La movilidad, en definitiva, serviría para reforzar el papel de las pequeñas villas, reforzar el papel de niños y personas mayores no motorizadas. El aumento de la calidad ambiental, la cohesión social se reforzarían con el mayor protagonismo de la aldea como ámbito de comunidad. Para lograrlo, proponen conformar una completa red peatonal y ciclista bien legible para usuarias y usuarios, establecer nodos de conexión medios y pequeños y sobre todo cambiar radicalmente el concepto de transporte público para adaptarlo mejor a las nuevas necesidades.

Outros artigos de última hora